martes, 3 de julio de 2012

-- La calor en Sevilla.

    ¿Pero se dice el calor o se dice la calor?
    ¿Se dice el mar o debe decirse la mar?
    No es momento para diatribas. El mar, en estas fechas, se apetece, aunque el calor sea insoportable.
    Y también vale: que en Sevilla, ahora, hace la mar de calor, y la calor no deja dormir.
    No es cómodo escribir con una cubitera de hielo en la cabeza, debéis de entenderlo,  pero intentaré sacar este artículo adelante, por muy ridículo que me sienta y por muchos pegotes de chicles  antinicotina que haya pegado en la camarita de la webcan (internet no es seguro y una foto mía con una cubitera en la cabeza puede hacer dudar a muchas admiradoras de mis serias intenciones).
    En Sevilla hace mucha calor, y no sabemos todavía si es por el descosido de la capa de ozono o por culpa (según el Gobierno) de la respiración jadeante de los jubilados de noventa años. El caso es que hace una calor que mata. A los caracoles los mata. En Sevilla somos muy dados a los caracoles. Cuando yo era pequeño, mi madre los compraba en la plaza, los lavaba, los desbababa, los metía en la olla a fuego lento con su saquita de las especias y... ¡gloria bendita!
    Yo hoy, no los lavo. Aprovecho que voy a la playa a las tres de la tarde. Me detengo en el arcén, pongo los dos triangulitos reglamentarios, tiro la bolsa de las especias a la cuneta y a los diez minutos ya recojo con la familia los caracoles en su punto exacto de cocción, en un taperway que llevo para tal menester en el maletero, guisaditos y ahorrando en butano un huevo. Eso es lo que deben llamar, en el Parlamento y en Ucrania, aprovechamiento de las energías alternativas.
    Con el menudo, tanto de tanto.
    ¿El menudo? Lo que gusta el menudo en Sevilla. Otro ahorro considerable, y por doble partida. Lo primero, que lo venden en latas. Lo principal: que si lo compras a las dos menos cinco de la tarde, de camino desde el supermercado a casa ya la lata  llega abollada, rezumando caldito por la tapadera y lista para abrir y servir. Hirviendo y con los dos garbanzos saltando a la comba con el choricito. Es entrañable verlos.
    Eso se llama (ver Wikipedia) aprovechamiento unipolar de las energías renovables. O quizás lo leí en otro lado o lo leí de lado, ni idea.
    La calor, la calor en Sevilla. Hoy, en el cruce de la Campana con calle Sierpes, el termómetro digital marcaba menos cinco grados... y lo han retirado y dado de baja por insolación.
    Total, que cerveza. Cerveza a menos cinco grados (como el termómetro loco), pero cerveza. Que caso hemos de hacer a quienes por su grande intelecto quizo Dios que guiaran e iluminaran nuestra calurosa y vil existencia:
-- Doctor, doctor, las calores...
-- Mucho líquido, mucho líquido, hijo.
    A su sabiduría me atengo, doctor, que cerveza no ha de faltar en mi cuerpo. Líquido es y líquido me pide el alma. Espumosa, agria, fría, acibarada, seductora, exuberante, jugosa y campechana... Líquida es y renovable, autoabastecedora para el organismo, que hoy la traga y mañana la echa, para comenzar de nuevo el ciclo.
-- Ay doctor... La calor que hace en Sevilla...

(Este artículo va dedicado a El Andaluz, un sevillano que anda por Uruguay y no precisamente de veraneo. Tiene un blog lleno de Humor, pero donde entre líneas le podemos leer la nostalgia de esta tierra. Su blog se llama "Construyendo el Mundo". Visitadlo. No tiene desperdicio).
   
   

   

   
   





8 comentarios:

  1. Una Cruzcampo fresquita, espumosa y tentadora. 
    Plaza El Salvador, dos de la tarde. 
    pasar por ahí, y no tomar las respectivas.
    Venga ya¡ Donde se ha visto semejante cosa¡
    No es devoción, ni pasión, ni adoración. 
    Es algo mas ÑAO.
    Ya si hace calor, como bien dices esta prescrito.

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    1. Jajaja, no es devoción, nooooo, es bendición del cielo.

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  2. y entonces se dice el calor o la calor? jaja siempre me lo pregunte.
    un saludo!

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    1. Supongo que depende del matiz que se le quiera dar. El calor parece más genérico y la calor parece más personal, ¿no?
      Investigaremos.
      Un saludo.

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  3. En Sevilla sería la caló no?? Jajajaja, yo el verano la aguanto bien, además me encanta. Viví tres años en Canadá y no te podés imaginar lo que me reía cuando veía a los canadiense en la obra marchar a casa mareados por el calor.... a ver si me entiendes, una calor de 25 grados jajajaja, yo estaba en las glorias. También hay que ver lo que se reían ellos en invierno cuando a mi se me congelaban hasta las ideas y esos tipos andaban de manga corta a -10, -15 bajo cero y tó nevao.

    En Uruguay las temperaturas no suben de los 35, el problema es que es un calos muy, muy humedo, por suerte lo que nos sobran son playas.

    Pues nada paisano, muchas gracias por la mención che, yo acá, aguantando el invierno rioplatense y soñando con ese verano andalú con la compañia de una Cruzcampo bien fresquita.

    Un abrazo, nos vamos leyendo

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    1. Ya me imagino tu rechifla con esos canadienses atacados de lipotimia tirando para casa en busca de un abanico, paisano. Aunque también me imagino la guasa de ellos al verte castañear los dientes en invierno, jaja, a menos 10 grados, joder, que te metes en el congelador y entras en calor.
      Un abrazo, paisano, y un par de rondas de cruzcampo las tienes aquí pagadas cuando se te tercie venir.
      Saludos.

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  4. La caló, el caló...que más da.
    Sabes que es lo que me hace gracia (tengo poca verguenza, así que me permito tutearte)...esa gente que a 45º a la sombra te ven y te dan las buenas tardes...¿buenas?...diga hola que porque a esa temperatura de buenas poquito.

    Por cierto, te acabo de descubrir y me parece un gran blog.

    Un abrazo.

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  5. También es gracioso, compañero, cuando hablan en las noticias de alertas amarillas, cuando aquí, en Sevilla al menos, los 45 grados es lo normalito en cualquier verano que yo recuerde. A mí alerta alerta, me acojonaría un mes de julio o de agosto con 25 grados, porque sería la señal esperada desde siglos para la llegada del fin del mundo.
    Un cordial abrazo, compañero, y tutea con familiaridad, que de lo que se trata es de compartir unos ratillos a gusto.
    Saludos y gracias.

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