martes, 6 de septiembre de 2016

-- Arroba sin arrobo.

¿Y PARA CUÁNDO EL FELIZ DÍA DEL TONTO INTEGRAL ó
DE LA TONTA DEL CULO? 
     
     Porque ya puestos, habrá que celebrar de todo.
      
     Y en un país de analfabetos como parece ser éste (y no nombro a las analfabetas por puro respeto a la lengua) ya pienso que lo más normal sería llamar a los Pasos de Cebra algo así como Paso de Caballos o Paso de Cabrones.
      
     Y que se haga la Comunión o se haga la Comuniona. 
     
     Y que al pene se le llame pena (y no quiero señalar). 
     
     Y que si es niña con problemas, que sea una cesárea y si es niño que sea cesáreo. Y por sugerir, pues mire usted, que no quede todo en las alforjas o en los alforjos. Que vivan los pediatros, que vivan los dentistos, que vivan catequistos y que viva el padre que nos parió. 
     
     Porque es lo que tienen las redes (o cebos) socialas: que propagan las tonterías hasta límites insospechados. Y fuera coña. O fuera coño: os juro que me parto de risa cuando veo a los gilipollos de la arroba. Perdón. GILIPOLLAS. Me parto de risa viendo a tanto tonto y tanta tonta (aquí es permisible la distinción) partiéndose los dientes por una vocal.... Hablando de que la lengua es sexista. Ignorando, quizás, que el sexo fue antes que el sexismo. Haciendo el más grande de los ridículos. Obviando las más elementales normas de la gramática clásica, griega o latina, que a estos páramos nos han traído... 
     
     Lo siento. Pero mis distinciones gramaticales solamente distinguen entre analfabeto o analfabeta. O entre tonto y tonta. O entre imbécil e imbécil o idiota o idiota. Lo mismo es, por mucha arroba indignada que le pongas.... ¿a que se entiende y te das por aludido? Pues eso.