jueves, 19 de diciembre de 2013

-- Los Reyes Magos, existen.

La vida empieza con engaños y acaba en desengaños... Eso dicen y me niego a creerlo.

Ya hoy sé con certeza que sabes quiénes son los Reyes Magos. Aunque no digas nada, aunque finjas no oír o mirar hacia otro lado cuando los anuncios de la tele proclaman a los cuatro vientos (¡qué poco tacto!) lo baratos que valen los juguetes aquí y las facilidades para pagarlos allá.

Es curioso y yo también lo viví. Curioso que seas tú ahora quien pretenda engañarme aparentando que no lo sabes, como si te diera cierta lástima partirme la ilusión de pensar que creo que sigues creyendo en ellos, en los Reyes Magos de Oriente.

Curioso es, que cada año de puntillas y sin respirar penetrara en tu dormitorio a las tantas de la noche para llenar de caramelos tus zapatos. Ssss.... Y ese "ssss..." es ahora el mismo silencio que tú guardas, lo sé, cuando te haces la dormida y me dejas hacer; como no queriendo darme la mala noticia de que sabes que los Reyes somos mamá y yo.

Ahora, te toca fingir a ti, mi vida, mi cielo, mi niña guapa que se hace mayor.

No dejes de creer en Ellos, María Jesús. No dejes de creer en Melchor, Gaspar y Baltasar. Porque no hay nada de falso en ellos. No hay engaño. No hay truco: existen como existen las Ilusiones. Existen como existieron para mí y antes de mí para mis padres y antes de mis padres para mis abuelos. Existen, mi reina.

No digo que sean ellos quienes llenan tu dormitorio de caramelos y el salón de casa de globos y juguetes.

Pero sí puedo asegurarte que son ellos los que guían las manos de tus padres a hacerlo cada año. Y las seguirán guiando año tras año y año tras año, hasta que te convenzas de que verdaderamente existen. De que no te fallan. De que son puntuales, tanto o más que el paso del tiempo y el ir cumpliendo años.

Las Ilusiones se hacen realidad, María Jesús. Tú misma, hace casi trece años, eras una Ilusión en la mente o en los sueños de tus padres: y aquí estás, hecha ya una mozuela a la que no puedo querer más de lo que quiero.

No sé qué mano te trajo, no sé qué dedos dejaron hace casi trece años mis zapatillas repletas con un sólo caramelo: Tú.

Pero sí sé que mi Ilusión se hizo Realidad y que esa Realidad eres hoy Tú.

Cree siempre en tus Reyes Magos, mi vida, sin importarte demasiado quiénes son. Están ahí y ahí siempre los tendrás. La Realidad tiene nombres y apellidos: la Ilusión se basta sola.

Y si este año me oyes tropezar con la puerta cuando vaya a llenar tus zapatos de caramelos, sssssssssssssssssss.... cierra los ojos y piensa que mi larga barba se ha enredado en mis babuchas orientales.

No soy tu padre: soy el instrumento de tus Reyes Magos.

Te quiero.


6 comentarios:

  1. Así es. Ni más ni menos. Y que la llama de esa ilusión nos siga iluminando a todos.
    Un abrazo primo y ¡Felices fiestas!

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    1. Que nunca se apague esa llama, primo. Muchas gracias. Te deseo lo mejor, en compañía de tu buena gente. Un abrazo.

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  2. Siempre un placer tenerte de nuevo por aquí, Jesús, y más si es con una entrada como ésta, cargada de Magia e Ilusión. En mi caso, yo lo descubrí sola, de muy pequeña. No sé ni cómo, lo deduje, o tal vez nunca llegué a creer de verdad en ellos. Pero recuerdo que finjía por la ilusión que le ponían mis padres, e incluso mis hermanos me contaban historias de que los habían visto llegar y poner los regalos, jajaja. Así pues, dejad que piense que os engaña, seguid poniéndole tanta Ilusión como hasta ahora, y será un "secreto" que compartís los tres. Un abrazo, mi gran amigo

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    1. Jaja. Yo recuerdo una mañana en que nada más abrir los ojillos, tenía a los pies de mi cama al rey negro (o de color, como sea correcto decir)... ¡me quedé pasmado! Pasados los años supe que era un amigo de la familia, pero la imagen está grabada en mi corazón... Como muchas otras, muchas, muchas, muchas... Gracias, preciosa. Un fuerte abrazo y mucha Ilusión y Ganas para este año que entra, mi buena amiga.

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  3. Ante lo que has escrito me pregunto como es posible que un cuerpo tan enjuto como el tuyo pueda contener una sensibilidad del tamaño del universo y plasmarla en una lineas referidas a una realidad pasada de mano en mano como fantasia.Poder paladear el cielo de tus escritos da dulzor de turrones a mi alma.
    Gracias

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    1. Muchas gracias por tus palabras, amigo. Como siempre, tus comentarios por sí solos bien merecen dedicarle más tiempo a escribir artículos y esperar tus respuestas.... Te deseo lo mejor, sin que haga falta que sea Navidad, Año Nuevo o Reyes: te deseo lo mejor de todo corazón, porque conocerte ha sido de las cosas que siempre llevo a gala. Un abrazo.

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