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sábado, 11 de febrero de 2017

-- Cómo recuperar a tu Ex: Contacto Cero.


    Todos tenemos un amigo con mucha cabeza. Es ley de vida. Mi amigo Germán, es mi amigo con más cabeza de todos mis amigos. Estoy por asegurar que cuando camina por el centro de una gran avenida, cada oreja debe de encontrarse en un distrito postal distinto.  Si quieres localizarlo, olvida el GPS o te volverás loco entre interferencias,  sin saber exactamente a qué punto acudir.
   
     Me lo encontré la pasada semana, hacía tiempo que no lo veía. Tras los saludos de rigor, observé que estaba alicaído, tristón, ensombrecido, apagado.

-- ¿Qué te ocurre, Germán? Te veo mal.
   
     Germán suspiró y tres bellotas cayeron del árbol más cercano. Germán tiene, como todos los tipos grandes y cabezones, una voz profunda y cavernosa que a las tres de mañana y susurrando a un teléfono podría hacer mugir de amor a una vaca.

-- Mi novia me ha dejado, Jesús -mugió. 
    
    Lo extraño sería que no te hubiera cambiado por un búcaro, pensé mirando el perímetro de su frente. O incluso por una tinaja para aliñar aceitunas. Pero claro, no le dije nada. Lo vi tan compungido que lo invité a un par de cervezas e incluso dejé que las pagara, por no contrariarlo más aún. 

    -- ¿Cómo ha sido eso, Germán? -le pregunté sinceramente afectado, mientras me apropiaba del plato de altramuces y miraba el trasero de la camarera.

-- De repente, me dijo que me dejaba -sollozó él.
    
     Y entró a explicarme con mil detalles y un extenso vocabulario cómo ella le había dicho: "Te dejo, Germán".

-- Quiero recuperarla, Jesús. Sin ella el mundo se me hace pequeño, ¿me comprendes?
    
    Le miré la cabeza y le aseguré que sí. Y entonces me habló de las consultas que había hecho en varias páginas de internet, simplemente tecleando con su dedo un "cómo recuperar a mi ex novia si me ha dejado así de sopetón sin yo esperarlo ni verlo venir y me siento idiota y cómo la recupero si me ha dejado así de sopetón sin yo esperalo ni verlo venir".

-- Todas las páginas que he consultado me dicen lo mismo, Jesús. El Contacto Cero.... o Zero Contac.

-- Por muchas patadas y puñetazos que le des, no va a volver a ti, Germán. Ni siquiera aunque os pongáis protectores en los dientes.

-- No es Full Contac, Jesús, ¿me estás escuchando? Es Zero Contac. Contacto Cero.

-- Oh, sí, ya, desde luego.
   
     El Contacto Cero, según me explicó entre suspiros y lluvia de bellotas de otro árbol cercano, consiste en que si te dejan, debes de  ignorar a tu ex todo el tiempo que te sea posible. Psicología inversa. No hablarle. No contactarla por ningún medio, ni por Whatssap, ni por facebook, ni por skype, ni por correo electrónico ni certificado. Ni mucho menos enviarle a esos amigos tunos que tienes para que le configuren los tímpanos a golpe de bandurria y pandereta. Nada de nada. El Contacto Cero es eso, cero contacto. ¿Y qué logras así, según dicen los gurús internautas especialistas en recomponer relaciones? Muy fácil, me explica Germán:  al no haber contacto, lo primero que la chica piensa es que te has muerto de pena, que te has suicidado mojándote un huevo y metiéndolo en un enchufe o que un arrebato de angustia te ha llevado a convertirte en alcohólico crónico e incluso etílico.  El resultado esperado es que la chica empieza a añorarte, a recordar los buenos momentos vividos contigo, a extrañarte, a intentar localizarte ya sea llamándote al móvil, llamando a tus amigos, llamando al 061 o llamando a los Servicios Funerarios del Tanatorio más cercano. El caso es que no sepa nada de ti y la culpa la haga volver.

-- O la mate o la haga suicidarse o la haga beber tinto de garrafa o ginebra del chino hasta que los ojos se le giren y la hagan mirarse adentro del cerebelo -le dije, plenamente convencido. Yo sé lo que es que te dejen. Yo he tenido muchas historias de amor. Muchas mujeres me han dejado, pero mi reacción siempre ha sido engancharme a comer huevos duros hasta que siento aborrecimiento (de los huevos y de ellas). Y aseguro que funciona. 
    
    Germán me miró con ojos tristes que bastarían para enamorar a dos vacas más.

-- Nada de Contacto Cero, Germán -le dije, tragándome los dos altramuces que quedaban-. Todo lo contrario. Si quieres volver a enamorarla, si de verdad quieres que vuelva contigo, haz todo lo contrario.  Llámala siempre que puedas, o al menos una vez cada siete o diez minutos, para que no la agobies mucho. Escribe en su muro de facebook. Envíale whatssaps entre las doce y las cinco de la madrugada. ¿Tienes cincuenta euros? Ok, pide otras dos cervezas, paga y con lo que sobre cómprale ocho rosas amarillas y se las manda -le miré la cabeza unos segundos, súbitamente inspirado-: si te sobra para un jarrón, mejor. El caso es que no te olvide, Germán. Si aplicas el Contacto Cero ese de que me hablas, ella no pensará para nada en ti. Encontrará a algún estúpido que vale menos que tú y te olvidará. Dejará de amarte en poco tiempo, ¿entiendes? -volví a mirar su cabeza-. Serás como un melón en temporada de invierno. No existirás en su mente ni en su corazón....
    
    Lo miré a los ojos y puse mis manos en sus hombros, frotándolas contra ellos  porque no quedaban servilletas en la mesita. 

-- ¡Ve a por ella, Germán! ¡Ve a por ella... antes de que ella se vaya con otro! ¡Lucha como un jabato! -le miré la cabeza-, ¡como un toro!, ¡como un jabalí!, ¡como un ornitorrinco!
   
     Germán, anegados sus ojos en lágrimas, me abrazó.

-- Gracias, Jesús, gracias, gracias, gracias.... ¡iré a por ella! ¡Es mía, es mía y solamente mía! Ningún estúpido que valga menos que yo podrá arrebatármela. ¡La recuperaré!
    
    Y así lo dejé ir, porque para eso somos los amigos. Y él tiene la suerte de contar conmigo, que en cuestiones de amor soy ya perro viejo.
    
    Si me he acordado hoy de él, ha sido porque mi novia me ha dejado. Ha vuelto con su ex, según me ha dicho. Un gilipollas patético que muge en vez de hablar,  que en tres o cuatro días la ha llamado mil veces, la ha contactado por facebook, por correo electrónico y por correo certificado. La ha sorprendido con seis tunos cantándole bajo la terraza y le ha enviado ocho rosas... en un jarrón del tamaño de la cabeza de mi amigo Germán.



domingo, 11 de mayo de 2014

-- Jaque Mate, amigo.

Yo le miré, él me miró y los dos nos miramos.


De música de fondo, poco. Una madre llamando a un chiquillo, un perro ladrando o la cantinela de una ambulancia lejana. Ojalá la vida, como en las películas del oeste, tuviera música de fondo.


Pero no. Yo le miré y él me miraba. Los dos nos mirábamos.


Me daba lástima acabar con él tan pronto. Porque indudablemente, yo llevaba las de ganar. Pero su juego había sido limpio y hay poca gente ya que juegue limpio. Se ha perdido la decencia. Se ha perdido la caballerosidad. Hoy se mata por la espalda o te dejas matar de frente, que no sé qué es peor. En un caso u otro, hoy no se sabe matar ni se sabe morir.


Baste saber, que yo lo miraba y él me miró.


Y me sonrió con grandes aires de triunfo, mientras levantaba el codo de la mesa y avanzaba el brazo derecho y abría en pinza dos dedos para coger su caballo y decir:


-- Jaque Mate.


Otro que no fuera yo, se hubiera asustado.


Pero yo sonreía. Y tampoco dejaba de mirarle a los ojos. También alcé lentamente el codo de la mesa. También estiré el brazo. También, como él, abrí en pinza dos dedos para coger mi ficha y decirle a la cara:


-- Meto una, cuento diez, te como ésta, cuento veinte y la meto en casa. Perdiste.


Y así, hasta el día de hoy, hemos seguido: jugando a juegos distintos en la misma mesa y en el mismo tablero.


Hay quien lo llama Amistad.



Nosotros, ni él ni yo, acabamos nunca esta partida. Cuando me da Jaque, mi ficha roja saca un seis y vuela. Cuando le mando una para su casa, viene su Reina y cuenta veinte

jueves, 27 de septiembre de 2012

-- Premios: blogs y amigos

   Ayer unos simpáticos amiguetes, de España y de Allende el mundo (o sea, de la parte de Allende, méjico pabajo méjico parriba) me enviaban elogiosos comentarios de admiración, respeto y ganas de conocerme en persona, para deliberar -por lo visto- sobre algunos artículos incorrectamente escritos y...  si entre copa y copa se terciara, hacer con mi cabeza algún original instrumento de viento hasta hoy día poco estudiado  (al parecer, entre estas animosas personas,  se puede llegar a coger mi calavera y soplar por una de mis orejas y  escuchar por la otra una especie de pitido que nada tiene que envidiar a un Oboe de la Filarmónica de Londres). Todo un detalle que agradecí en su justa medida.
  Hoy, sin embargo, no obstante, agárrate, tócate los huevos, quién te lo iba a decir, anda que anda, toma que toma, el que vale vale y ole tus cohones... Hoy, digo, me nominan a un premio con nombre de lencería masculina para adultos que sepan llevar un blog con más o menos dignidad, escribiendo más o menos bien y sin que se les note mucho que aspiran pegamento antes de aporrear el teclado.
¡The Versatile Blogger Award!
Que digo yo, que si es muy difícil inventar unos premios que se llamen "Olé el arte, chiquillo", o incluso "Ay, que te como..."
Vale, vale, vale. Acepto el premio y agradezco al "asquerosamentesano" que se haya acordado de mí.
Las bases son:
a) nomino a siete blogs que me gusten.
b) cuento siete cosas de mí.
c)  y de los siete blog que nomino, les dejo en sus comentarios reseña de que les he nominado, para que ellos a su vez nominen a otros siete y vuelvan al punto  a) de... de... de arriba. Y repitan todo el proceso meticulosa, gentil y amablemente.
  Más o menos, es eso.
  Inmagina, Amelia, Desjjuest, Macondo, Merino57, Jorge Moreno y Toro Salvaje fueron los blogs (¿o las personas?) que nominé en mi primer premio.
  Volvería a nominarlos. Sin pensarlo un segundo. Les sigo leyendo y me siguen sorprendiendo... Han sido los primeros admirados (que no admiradores)  que he tenido... Y no había siete, había quinientos... Pero de quinientos me quedé con ellos.
  Y con ellos sigo.
  Y con ellos, otros que voy añadiendo, otros a los que mi cedazo no deja pasar, porque pesan, porque son grandes, porque son pequeños tesoros que encuentro y con toda la chulería del mundo me quedo para mí.
1º) Asquerosamentesano. http://asquerosamentesano.com
     porque me gusta. Porque es un boina verde y yo un caballero legionario. Y  entre unos y otros, siempre me resultó difícil encontrar a alguien que llevara en el pecho otra cosa que no fuera una cicatriz, un cardenal o un tatuaje hecho con la punta hirviendo de una aguja de coser, o con el reborde mohoso y afilado de la hebilla de unas trinchas. Porque en el pecho lleva grabado -¡leedle!- que es ante todo una bellísima persona. Por mucha pesa que me haga.
2º) El blog de Dolega. http://www.dolega.es
    porque es mujer y no muere en el intento. Porque anda llena de inquietudes y a cada una de ellas sabe darle salidas, ya sea plantando una tomatera o ya sea escribiendo simple y llanamente lo que siente. Porque su blog, al contrario de muchos que hay, no es una tapadera y ni siquiera un sumidero de aguas sucias. Escribe lo que quiere y lo escribe como quiere. Escribe cuando se le antoja y escribe de lo que se le antoja. Y tú vas y lo buscas. Pinchas. La buscas y la encuentras. Para bien o para mal. Pero no te engaña nunca. Es ella... Es ella porque no puede ser otra.
3º) Érase una vez un príncipe azul que nunca existió. http://evaletzy.blogspot.com
    porque tiene paciencia. Porque es esa rana a veces graciosa, a veces incómoda, a veces más real que una rana de cuentos, que tiene la sabiduría de posarse en la roca más cercana al lago... y ver pasar príncipes y príncipes y príncipes. Y así te engaña y así te hipnotiza y así te convence -con su candor de rana- para que pases por delante de ella. Y si pasas, te ficha. Porque resulta que ni es rana, ni es princesa ni espera a príncipe alguno que la bese. Eva ve pasar a la gente a su alrededor... me ve a mí y te ve a ti... y solamente seremos príncipes cuando ella estime que puede clasificarnos en su álbum de... De personas. Sabe mucho de cómo somos, y es digno (a veces misterioso) tanto conocimiento.
   porque su blog no me merece mucho más que una línea. Y que se lo tome como quiera. La nomino porque hablar de su blog se me antoja como si confesara dónde paro, dónde me siento bien, dónde ando a gusto, dónde... no quiero que nadie me moleste ni me encuentre. Porque soy un gran egoísta y me cuesta un mundo contar o ni siquiera compartir los lugares adonde me gusta ir solo. Porque su blog, a ratos, se me antoja como este Parque de María de Luisa, de aquí de mi Sevilla, donde sé que nadie me encuentra porque sé que es donde me gusta perderme.
5º) Construyendo el Mundo. http://encofrandoelmundo.blogspot.com
   mi amigo el Andaluz. De esos que dicen por el norte que se arrascan las pelotas mientras toman copas en la puerta de una taberna. Al Andaluz hay que leerlo. Me recuerda a mi suegro, de Estepa, Sevilla, que se llevó 30 años en Alemania y llegó de vueltas a casa con 65, para comprar un cupón en la calle Arroyo y caer fulminado de un paro cardíaco. O a mi amigo Manué, desde los catorce de albañil en Barcelona, que se vino a la tierra hace tres años y murió el mes pasado, con los pulmones reventados. O a mi abuelo materno, que de las Vascongadas (¿qué coño País Vasco?) volvió a Sevilla para morirse harto de coles por aquí por su pisito de la calle Feria... ¡No te asustes, paisano! Tu blog es estupendo y tus andaduras de andaluz con dos cohones en su sitio, merecen un SOBRESALIENTE  que ya antes se llevaron nuestros abuelos, nuestros padres o nuestros paisanos. Pero todavía, por muy en Uruguay que tú andes, aquí hay algunos que todavía piensan que estás en la taberna de abajo...  Y al final, no te extrañes que te pongan verde, cuando aquí, después de tantos años, todavía sabemos de sobras que Alemania, Vascongadas, Cataluña, Francia... tienen los cimientos encima de un Andaluz.
¡No te rías, uruguayo! Ya sé que mañana querrán matarme otra vez.
    un Señor, con todo lo que ello implica. No es dado a comentarios, no es dado a hacerse conocer: seguramente que lee tus artículos y ni en cien años lo sabrás. Por lo poco que lo conozco, leyendo simplemente cuanto escribe, intuyo que es (con todos mis respetos) un ratón de bibliotecas o ratón de blogs. Pero ratón en el sentido de que anda en silencio. En el sentido de que ni tiene ni desea ni necesita demostrar nada ni hacer patente su presencia. ¿Su blog? Leedlo. Besa, acaricia o abofetea sin dar explicaciones. Si en la coyuntura me pusiérais de dar explicaciones a mí, diría que lleva en las venas la sangre de una vieja estirpe de periodistas que ya hoy no encontraremos. A mí, personalmente, me gusta leerlo como él sé que me lee a mí. En Silencio. Y pasando página... pero con la comezón de que vuelves mañana otra vez.
7º) Un nómada recorriendo su destino. http://rmabad.blogspot.com
   te he dejado para el final, Raul, e incluso jugaré con la primera, la segunda y la tercera persona. Raul tiene unos 70 años, podría ser mi abuelo pero me encanta leerle que podría ser mi padre. Así es. Raul no tiene desperdicio, a Raul no hay por dónde cogerlo. A Raul, simplemente, hay que leerlo. Años de cárcel, años de palos y de palizas (y todas a lo literalmente, en una celda donde lo pateaban y le partían la cara a patadas y puñetazos), años de todo, de todo, de todo... Raul, sin embargo, tiene un blog tan poco conocido que solamente tiene un suscriptor: yo.
  Y es un blog que para mí es mi Biblia de cabecera. Un blog donde este anciano maño desgrana y hace click en cualquier sentimiento o cualquier experiencia que en toda tu puñetera vida jamás vivirás. Por muy legionario, por muy poeta, por muy periodista, por muy boina verde o por muy persona que seas: el blog de Raul pasa por encima de todo.
  El blog de Raul apisona.
  A Raul, mi viejo y maño y cabezota y herido Raul, vienen ahora los médicos a contarle que tiene los días contados.
   Raul, amigo, a tus setentas y pico años, con tanta cárcel y tanto palo y tanta sangre en los labios... como si te dijeran que acaba de descubrirse que el mundo es redondo.
   Te juro, compañero, que te traigo del Norte a Sevilla y me tomo veinte cervezas contigo. Igual que te juro que todos los blogs que he nombrado aquí, van ahora a leerte. Porque no hay un blog con tanta solera como el tuyo. Porque no hay un blog que hable de besos y de hostias, de abrazos y de palos en las espaldas, de poesía y de sangre, de paisajes y de celdas como habla el tuyo.
  Ya sé que vas a mandarme al carajo, viejo maño cabezota.
   Pero tu blog y cuanto has escrito en él, lo van a leer todos los puñeteros amigos que he nombrado aquí.
   Y dile al tonto del médico que te cuida, que de tres meses nada. Ni seis. Ni nueve. Ni veinticinco ni siquiera ciento ochenta y tres.
    Que tú antes tienes que venir a Sevilla a tomarte una copa con Jesús.
    Y que después... ya veré yo si dejo irte. Porque hoy te juro que te acuestas sabiendo que vamos a leerte muchos más... Porque hay que leerte, maño cabezota, porque si no, no nos explicaríamos muchas cosas.. Ni por qué leches tú estabas ahí para dejarlas contadas.
   
Fin del artículo. Para el próximo, las siete cosas que me definen. Palabra.

(Este premio va dedicado a mi amigo de Can Can Sevilla, Manuel Olivera, de cuya muerte se cumple hoy precisamente un mes. Va por ti, Manuel, ya que a tu sombra nació De Mil Humores, con tus consejos y tu siempre incondicional apoyo. Sin ti, este blog no existiría. Estés donde estés, este premio es más tuyo que mío. Un abrazo. Es imposible que pase un día sin recordarte, macho. Es imposible)
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-- Personal. A Manuel, de can-can Sevilla.

martes, 4 de septiembre de 2012

-- Personal. A Manuel, de Can-can Sevilla.

    Me dice Cipriano que te has muerto, Manuel...
    
    Llego al bar, después de medio agosto sin aparecer por él.
   
   Llego y hago lo que siempre: sacar tabaco, pedir un botellín y salirme a la mesa de afuera a esperarte.
    
   Siempre apareces sobre las dos, cuando cierras la tienda, en tu bicicleta: alto, grande, chulo, canoso, con ese pelo por los hombros por el que a veces le decía al Cipri:

-- Ya está aquí "el Puma".
    
    Y hoy es el Cipri quien me dice:

-- Jesús, ¿sabes quién se ha muerto...?
    
    Ya sé, ya lo sé, que me hubieras reñido por pagar un botellín y salir de allí sin bebérmelo.

    -- ¿Quién...?
    
    Pero es que de pronto, amigo, cuando se nota en los bares que la gente está llegando... me dice Cipriano que tú te has ido. Que no te espere. Que ya no vienes más.
    
    Que mirando a la izquierda y por ese carril bici, tú no vas a venir hoy.

--  Se ha muerto Manuel, Jesús... el de Cancán.
    
    Cancán-Sevilla. Diademas y coleteros. Mirando en mi blog y a mano derecha, uno de los primeros suscriptores que tuve, ¡tanta ilusión por tener otro suscriptor!, fuiste tú.

-- Escribes bien, Jesús, no te lo niego. Pero hacer un blog con un poco de seriedad no es...

-- Mi blog no será serio, Manuel. Mi blog va a ser de humor.

--Vale, cojones, pero aunque sea de humor tiene que ser serio. No haces un blog, escribes y te acuestas. Un blog necesita horas para...

-- Venga ya, Manuel. Puedo escribir un artículo al día si me da la gana.

-- ¡Que no es eso, Jesús! ¡Que un blog no es eso...!
    
    Y me mirabas con esa sonrisilla picaresca, a los ojos pero haciéndome sentir que me mirabas de arriba abajo.
    
    Fuíste de los primeros que me empujó a hacer un blog. Este blog.
    
    Miro a Cipriano, cabreado sin saber por qué.

-- ¿Cómo que se ha muerto Manuel? ¡Venga!

-- El martes pasado, Jesús.
    
    Y Cipriano me deja el botellín en la barra y se vuelve.

-- Mira, Manuel. Yo hago un blog y lo lee un montón de gente.

-- Claro...

-- Tengo muchos premios de narrativa ganados, ¿sabes?

-- Ya...

-- Será un blog de humor.

-- ¿Siempre vas a escribir cosas de humor?

-- Vale. Pues será un blog de humores.

-- De mil humores. Porque el ánimo nos cambia de un día para otro.

-- ¡Pues de mil humores, Manuel! Pero mañana hago un blog. ¡Cipriano! Pon una copa...
    
    Y Cipriano se da la vuelta y me dice:

-- Fué el martes pasado, Jesús. Estuvo aquí a eso de las dos, como siempre. Subió a casa, se echó a dormir la siesta y ya no...
    
    Y salgo con la bebida, una para ti y otra para mí, y te sonrío:

-- Ya llevo cien visitas.

-- ¿En dos días? No está mal.

-- ¿Cómo que no está mal, Manuel? ¡Cien visitas y he escrito dos tonterías!

-- Pon un traductor de idiomas. Arriba. Que lo pueda ver todo el mundo.

-- ¿Un traductor? ¿Para qué? ¿Va a a venir un chino a leerme?

-- Ponlo. Arriba. Que se vea. ¿Cien visitas...? Eso es nada.
    
    Y me quedo mirando el botellín y no tengo ganas de beber... que ya es difícil.
    
    Y Cipriano sale a la puerta, conmigo, y me pone una mano en un hombro.

-- Yo me he quedado igual que tú, Jesús.

-- ¿Pero estaba enfermo? ¿Estuvo ingresado? ¿Le pasó algo, Cipri...?

-- Subió como todos los días y se murió dormido, Jesús. Así.
    
    Y te miro y retiro el cenicero, porque sé que te molesta el humo:

-- ¿Un banners qué leches, es, Manuel? ¿Y un link? ¿Y un enlace?

-- Tú escribe, coño, ¿no dices que eres capaz de escribir un artículo por día? Pues escribe.

-- Vale, Manuel, vale. Yo pongo la letra y tú pones la música.
    
    Y Cipriano que ve que no me bebo el botellín.

-- Ya empezamos con los colegios, el lunes.

-- Me voy, Cipri. Llévate el botellín.

-- Está entero.

-- No me entra, Cipriano... No me entra...

-- Vamos a echar de menos al Manuel, ¿eh?

-- Un poco, Cipriano. Un poco, sí.
   
    Y esta es la entrada, Manuel, que se me ha ocurrido hoy para ti.
    
   Si el Curiosity ha llegado a Marte, lo mismo al cielo llega este blog que tú propiciaste, con tus consejos y tu sabiduría.
    
    Sé que leías fielmente mis artículos, y sé que te reías con ellos. Por eso, me cuesta un poco no saber sacar una sonrisa de todo esto.
    
    Sólo sé que mañana no estarás.
    
    Que tu bicicleta...
    
   Quisiera hacerte reír. Y ya que andas por ese cielo infinito, podrías recomendarme (a Dios ó a Google), para que el blog suba el Page Rank... por lo menos, un punto por encima de tu web, que me encantaría oírte decir que todavía me queda mucho por aprender.
     
    ¡Jaja...!
     
    ¡Cómo voy a echarte de menos, amigo... !
    
    A mi derecha sigue y seguirá la imagen de CAN-CAN SEVILLA.
    
  A mi izquierda, a la altura del corazón, guardo tu estampa... alto, elegante, canoso, activo, emprendedor y buena persona... llegando puntualmente a las dos y diez al bar de Cipri, en tu bicicleta, para tomar juntos esa cervecita: Manué.

-- ¿Cómo va la cosa, Jesús?

-- Bien, Manuel, bien.

-- Eso es.

P.D.- Y a tu chaval, de ocho años, seguiré enseñándole, si le interesa,  cómo se corta una baraja de cartas en la palma de la mano. Cómo se baraja en falso. Cómo se baraja a dos bandas. Cómo se hace un doble o un triple. Cómo  se sostiene una baraja con tres dedos, enseñando la palma de la mano y sin que se vea. Cómo se hace un enfile, un empalme, una falsa dada, un triple ligh, un dada en tercera, un corte en mesa, un corte al aire, un salto, una cuenta falsa, un culebreo, un forzaje...
    
    Aunque no sabré enseñarle a ser un cabellero como tú lo has sido.
    
    Pero ya lo lleva en la sangre. Lo lleva.
    
    Te dejo, Manuel.
    
    Y mañana... el show continúa.
    
    Haciendo reír, por supuesto... Maestro.
    
    Y aunque me cueste un mundo decírtelo... DESCANSA EN PAZ, MANUEL.
 Agradecería  no dejar comentario.
 Otro día, contaré cosas de Manuel con las que todos (sabía tanto de blogs y de webs) disfrutaremos.
 Pero hoy -y el primero que debe disculparme es Manuel-, es la primera vez que este blog, en verdad, se ha ganado el título De Mil Humores.
 Porque hoy, de mil... no tengo ninguno.
 Gracias a todos.